Tercer Domingo De Cuaresma - Ciclo B
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III Domingo de Cuaresma
Lectionary:
29
Primera Lectura
Lectura del libro del Éxodo (20,1-17):
En aquellos días, el Señor promulgó estos preceptos
para su pueblo en el monte Sinaí, diciendo: “Yo soy el Señor, tu Dios, que te
sacó de la tierra de Egipto y de la esclavitud. No tendrás otros dioses fuera
de mí; no te fabricarás ídolos ni imagen alguna de lo que hay arriba, en el
cielo, o abajo, en la tierra, o en el agua, y debajo de la tierra. No adorarás
nada de eso ni le rendirás culto, porque yo, el Señor, tu Dios, soy un Dios
celoso, que castiga la maldad de los padres en los hijos hasta la tercera y
cuarta generación de aquellos que me odian; pero soy misericordioso hasta la
milésima generación de aquellos que me aman y cumplen mis mandamientos.
No harás mal uso del nombre del Señor, tu Dios, porque
no dejará el Señor sin castigo a quien haga mal uso de su nombre.
Acuérdate de santificar el sábado. Seis días
trabajarás y en ellos harás todos tus quehaceres; pero el día séptimo es día de
descanso, dedicado al Señor, tu Dios. No harás en él trabajo alguno, ni tú, ni
tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tus animales, ni el
forastero que viva contigo. Porque en seis días hizo el Señor el cielo, la
tierra, el mar y cuanto hay en ellos, pero el séptimo, descansó. Por eso
bendijo el Señor el sábado y lo santificó.
Palabra De Dios
Al Salmo Responsorial Respondemos Todos
Salmo 18, 8. 9. 10. 11, (Jn 6, 68c)
R.
Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
La
ley del Señor es perfecta del todo
y reconforto el alma;
inmutables son las palabras del Señor
y hacen sabio al sencillo.
R. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
En
los mandamientos del Señor hay rectitud
y alegría para el corazón;
son luz los receptos del Señor
para alumbrar el camino. R.
R. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
La
voluntad del Señor es santa
y para siempre estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos.
R. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
Que
te sean gratas las palabras de mi boca
y los anhelos de mi corazón.
Haz, Señor, que siempre te busque,
pues eres mi refugio y salvación. R.
R. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
Segunda Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol
san Pablo a los Corintios (1,22-25):
Hermanos: Los judíos exigen señales milagrosas y los
paganos piden sabiduría. Pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, que es
escándalo para los judíos y locura para los paganos; en cambio, para los llamados,
sean judíos o paganos, Cristo es la fuerza y la sabiduría de Dios. Porque la
locura de Dios es más sabia que la sabiduría de los hombres, y la debilidad de
Dios es más fuerte que la fuerza de los hombres.
Palabra de Dios
Aclamación antes del Evangelio
Jn 3, 16
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único,
para que todo el que crea en él tenga vida eterna.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Evangelio
Lectura del santo evangelio segun san Juan
2, 13-25
Cuando se acercaba la Pascua de los judíos, Jesús
llegó a Jerusalén y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y
palomas, y a los cambistas con sus mesas. Entonces hizo un látigo de cordeles y
los echó del templo, con todo y sus ovejas y bueyes; a los cambistas les volcó
las mesas y les tiró al suelo las monedas; y a los que vendían palomas les
dijo: “Quiten todo de aquí y no conviertan en un mercado la casa de mi Padre”.
En ese momento, sus discípulos se acordaron de lo que
estaba escrito: El celo de tu casa me devora.
Después intervinieron los judíos para preguntarle:
“¿Qué señal nos das de que tienes autoridad para actuar así?” Jesús les
respondió: “Destruyan este templo y en tres días lo reconstruiré”. Replicaron
los judíos: “Cuarenta y seis años se ha llevado la construcción del templo, ¿y
tú lo vas a levantar en tres días?”
Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Por eso,
cuando resucitó Jesús de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que
había dicho aquello y creyeron en la Escritura y en las palabras que Jesús
había dicho.
Mientras estuvo en Jerusalén para las fiestas de
Pascua, muchos creyeron en él, al ver los prodigios que hacía. Pero Jesús no se
fiaba de ellos, porque los conocía a todos y no necesitaba que nadie le descubriera
lo que es el hombre, porque él sabía lo que hay en el hombre.
Palabra Del Señor
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