Solemnidad de la Anunciación del Señor,

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Solemnidad de la Anunciación del Señor 2025 ,  Lectionary: 545   Primera Lectura Isaίas 7, 10-14 En aquellos tiempos, el Señor le habló a Ajaz diciendo: “Pide al Señor, tu Dios, una señal de abajo, en lo profundo o de arriba, en lo alto”. Contestó Ajaz: “No la pediré. No tentaré al Señor”. Entonces dijo Isaías: “Oye, pues, casa de David: ¿No satisfechos con cansar a los hombres, quieren cansar también a mi Dios? Pues bien, el Señor mismo les dará por eso una señal: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros”. Salmo Responsorial Salmo 39, 7-8a. 8b-9. 10. 11 R. (8a y 9a) Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Sacrificios, Señor, tú no quisiste, abriste, en cambio, mis oídos a tu voz. No exigiste holocaustos por la culpa, así que dije: “Aquí estoy”. R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. En tus libros se me ordena Hacer tu voluntad; esto es, Señor, lo que deseo: tu ley en ...

Memoria de la Bienaventurada Virgen María, Madre De La Iglesia

Lectionary: 572A

Primera Lectura

Gén 3, 9-15. 20

Después de que el hombre y la mujer comieron del fruto del árbol prohibido, el Señor Dios llamó al hombre y le preguntó, “¿Dónde estás?” Éste le respondió, “Oí tus pasos en el jardín; y tuve miedo, porque estoy desnudo, y me escondí”. Entonces le dijo Dios, “¿Y quién te ha dicho que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol del que te prohibí comer?” 
 
Respondió Adán: “La mujer que me diste por compañera me ofreció del fruto del árbol y comí”. El Señor Dios dijo a la mujer: “¿Por qué has hecho esto?” Repuso la mujer: “La serpiente me engañó y comí.” Entonces dijo el Señor Dios a la serpiente: 
“Porque has hecho esto,  
serás maldita entre todos los animales  
y entre todas las bestias salvajes. 
Te arrastrarás sobre tu vientre y comerás polvo  
todos los días de tu vida. 
Pondré enemistad entre ti y la mujer,  
entre tu descendencia y la suya;  
y su descendencia te aplastará la cabeza,  
mientras tú tratarás de morder su talón”. 
 
El hombre le puso a su mujer el nombre de “Eva”, porque ella fue la madre de todos los vivientes. 
 
O bien: 
 
Hch 1, 12-14 

 
Después de la ascensión de Jesús a los cielos, los apóstoles regresaron a Jerusalén desde el monte de los Olivos, que dista de la ciudad lo que se permite caminar en sábado. Cuando llegaron a la ciudad, subieron al piso alto de la casa donde se alojaban, Pedro y Juan, Santiago y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago (el hijo de Alfeo), Simón el Cananeo y Judas, el hijo de Santiago. Todos ellos perseveraban unánimes en la oración, junto con María, la madre de Jesús, con los parientes de Jesús y algunas mujeres. 

Palabra de Dios
 
 

Salmo Responsorial

Salmo 87 (86), 1-2. 3 y 5. 6-7

R. (3) ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios! 
Él la ha cimentado sobre el monte santo;  
y el Señor prefiere las puertas de Sión  
a todas las moradas de Jacob. 
R. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios! 
 ¡Qué pregón tan glorioso para ti,  
ciudad de Dios! 
Se dirá de Sión: “Uno por uno,   
todos han nacido en ella; 
el Altísimo en persona la ha fundado”. 
R. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios! 
El Señor escribirá en el registro de los pueblos:  
“Éste ha nacido allí”. 
Y cantarán mientras danzan:  
“Todas mis fuentes están en ti”. 
R. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios! 

Aclamación antes del Evangelio

R.  Aleluya, aleluya. 
¡Oh, dichosa Virgen, que diste a luz al Señor, 
oh, dichosa Madre de la Iglesia, 
que avivas en nosotros 
el Espíritu de tu Hijo Jesucristo! 
R.  Aleluya. 

Evangelio

Jn 19, 25-34

En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre,  la hermana de su madre, María la de Cleofás,  y María Magdalena. Al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería,  Jesús dijo a su madre: “Mujer, ahí está tu hijo”. Luego dijo al discípulo: “Ahí está tu madre”. Y desde entonces el discípulo se la llevó a vivir con él. Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado a su término,  para que se cumpliera la Escritura, dijo: “Tengo sed”. Había allí un jarro lleno de vinagre. Los soldados sujetaron una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo  y se la acercaron a la boca. Jesús probó el vinagre y dijo:  “Todo está cumplido”,  e inclinando la cabeza, entrego el espíritu. 
 
Entonces, los judíos, como era el día de la preparación de la Pascua,  para que los cuerpos de los ajusticiados no se quedaran en la cruz el sábado,  porque aquel sábado era un día muy solemne,  pidieron a Pilato que les quebraran las piernas  y los quitaran de la cruz. Fueron los soldados, le quebraron las piernas a uno  y luego al otro de los que habían sido crucificados con Jesús. Pero al llegar a él, viendo que ya había muerto,  no le quebraron las piernas,  sino que uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza  e inmediatamente salió sangre y agua. 

Palabra del Señor

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